Velas encendidas en la oscuridad

Incineración o entierro: diferencias y cómo decidir

Hace unas décadas casi todo el mundo se enterraba. Hoy, en Barcelona y su área metropolitana, la incineración es la opción más habitual. Aun así, muchas familias dudan cuando les toca decidir, sobre todo si la persona no dejó nada dicho. Estas son las diferencias principales.

Qué deseaba la persona

Antes de entrar en detalles prácticos, lo más importante es saber qué habría querido la persona fallecida. A veces lo dejó escrito en el testamento, en un documento de voluntades anticipadas o en la póliza del seguro de decesos. Otras veces lo comentó a algún familiar. Si hay alguna indicación, merece la pena buscarla antes de decidir.

Las creencias religiosas también pesan. La Iglesia católica permite la incineración desde hace años, aunque pide que las cenizas se depositen en un lugar sagrado. Otras confesiones tienen normas propias, y conviene consultarlo con la comunidad si es importante para la familia.

Jardín con árboles podados

Tiempos y trámites

En los dos casos los trámites iniciales son los mismos: certificado médico, inscripción en el registro civil y licencia. Por norma general no se puede enterrar ni incinerar antes de 24 horas desde el fallecimiento.

Para la incineración hay que reservar turno en un crematorio. En Barcelona ciudad hay crematorio en los cementerios de Montjuïc y de Collserola, que puedes localizar en las páginas de Sants-Montjuïc y Horta-Guinardó. Fuera de la ciudad, varios tanatorios tienen crematorio propio, como los de Cornellà, Viladecans o Sitges, y en El Papiol está el parque cementerio de Roques Blanques.

Para el entierro hace falta un lugar donde hacerlo. Si la familia ya tiene un nicho o una sepultura, es sencillo. Si no, hay que adquirir uno o alquilarlo por un número de años, según lo que ofrezca cada cementerio.

Precio

La incineración suele ser algo más económica, porque se evita la compra o el alquiler del nicho y el mantenimiento posterior. Pero la diferencia depende de muchos factores: el tipo de urna, si después las cenizas se depositan en un columbario o se llevan a casa, o si hay nicho familiar disponible. En la guía sobre el precio de un servicio funerario explicamos cada partida.

Qué pasa con las cenizas

Tras la incineración, la familia recibe las cenizas en una urna. A partir de ahí hay varias opciones:

  • Depositarlas en un columbario o un nicho de un cementerio.
  • Llevarlas a un jardín de cenizas, si el cementerio lo tiene.
  • Guardarlas en casa.
  • Esparcirlas en un lugar significativo.

Esparcir cenizas no está permitido en cualquier sitio. Cada ayuntamiento tiene sus normas y algunos espacios, como playas o parques, pueden estar restringidos. Antes de hacerlo, conviene consultarlo con el ayuntamiento o con la funeraria.

Margaritas blancas

Un lugar para recordar

Una diferencia que no siempre se tiene en cuenta es el lugar de recuerdo. Con un entierro o un nicho, la familia tiene un sitio concreto al que ir. Con la incineración, depende de lo que se haga con las cenizas. Para algunas personas tener un lugar físico es importante; para otras, no tanto. No hay respuesta correcta, pero vale la pena hablarlo en familia.

La despedida es igual en los dos casos

Una duda frecuente es si la incineración obliga a renunciar a la vela o a la ceremonia. No es así. En los dos casos la familia puede tener sala en el tanatorio, recibir visitas y hacer una ceremonia religiosa o civil antes del entierro o de la incineración. Lo que cambia es el final del día: en un caso se acompaña al féretro hasta el cementerio y en el otro se despide en la sala del crematorio.

Con la incineración, además, existe la opción de hacer una ceremonia más adelante, cuando se depositan o se esparcen las cenizas. Algunas familias lo prefieren porque les da tiempo para organizar algo más personal y para que puedan venir quienes viven lejos.

Si el fallecimiento es lejos de casa

Cuando la persona fallece en otra ciudad o en el extranjero, la incineración en el lugar del fallecimiento puede simplificar mucho el traslado, porque transportar una urna es más sencillo que transportar un féretro. Si se prefiere el entierro en el pueblo o en el panteón familiar, la funeraria se encarga del traslado, aunque requiere más trámites y tiene un coste mayor.

Si la familia no se pone de acuerdo

Es más frecuente de lo que parece. Cuando no hay voluntad expresa, la decisión suele recaer en el cónyuge o en los hijos. Ayuda poner sobre la mesa lo que se sabe de los deseos de la persona, los aspectos prácticos y el presupuesto, y decidir sin prisas, porque hay unas horas de margen.

Si todavía estás en los primeros pasos, aquí tienes qué hacer cuando fallece un familiar, y si necesitas encontrar sala de vela, el listado de tanatorios de Barcelona.

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