Qué hacer cuando fallece un familiar: primeros pasos y trámites
Cuando muere alguien cercano, casi nadie sabe por dónde empezar. Es normal. La mayoría de personas solo pasa por esto unas pocas veces en la vida y, además, ocurre en un momento en el que cuesta pensar con claridad. Esta guía ordena lo que hay que hacer en las primeras horas y lo que puede esperar a las semanas siguientes.
Las primeras horas
Lo primero es que un médico certifique el fallecimiento. Si la persona muere en un hospital o en una residencia, de esto se encarga el propio centro. Si ocurre en casa, hay que llamar al médico de cabecera o, fuera de horario, al 112. Sin el certificado médico de defunción no se puede avanzar con nada más.
Con el certificado en la mano, el siguiente paso es avisar a una funeraria. Antes de llamar a cualquiera, conviene comprobar si la persona tenía un seguro de decesos. Muchas familias no lo saben hasta que buscan entre los papeles. Si existe, basta con llamar a la aseguradora: ella activa el servicio con la funeraria con la que trabaja y se ocupa de casi todo.
Si no hay seguro, la familia puede elegir libremente la funeraria. Pedir dos o tres presupuestos por teléfono no lleva mucho tiempo y puede suponer una diferencia importante en el precio final. Hablamos de ello con más detalle en la guía sobre el precio de un servicio funerario en Barcelona.

Elegir el tanatorio
La funeraria trasladará el cuerpo al tanatorio que se elija. No hace falta que sea el del barrio ni el del municipio donde vivía la persona. Lo práctico es pensar en quién va a acudir a despedirse y cómo va a llegar. En el directorio puedes ver los tanatorios de la provincia de Barcelona ordenados por ciudad, y en la capital, por distritos.
En el tanatorio la familia dispone de una sala de vela durante un tiempo, que suele ir de unas horas a un día completo. Ahí se reciben las visitas antes de la ceremonia y del entierro o la incineración. Si te cuesta decidir, en este artículo repasamos qué mirar antes de elegir tanatorio.
Decisiones que hay que tomar con la funeraria
En la primera reunión con la funeraria se suelen concretar varias cosas:
- Si habrá entierro o incineración, y en qué cementerio o crematorio.
- El tipo de ataúd o urna.
- Si se hará una ceremonia religiosa, civil o ninguna.
- Las flores, las esquelas y los recordatorios.
- El día y la hora del funeral.
Si la persona dejó escritas sus preferencias, lo más sencillo es seguirlas. Si no, ayuda que hable con la funeraria una sola persona de la familia, con la opinión del resto ya recogida. Así se evitan cambios de última hora.
Por norma general, el entierro o la incineración no se pueden hacer antes de que pasen 24 horas desde el fallecimiento, así que hay algo de margen para organizar la despedida.
El registro civil y la licencia de enterramiento
La defunción tiene que inscribirse en el Registro Civil. En la práctica, la funeraria se encarga de este trámite con el certificado médico y los datos de la persona fallecida. Al hacerlo se obtiene la licencia para el entierro o la incineración y los certificados de defunción que harán falta después.
Conviene pedir varias copias del certificado de defunción. Los bancos, las aseguradoras, la Seguridad Social y otros organismos los van a pedir, y tenerlos de antemano ahorra viajes.

Los trámites de las semanas siguientes
Pasado el funeral llega la parte más administrativa. No hay que hacerlo todo a la vez, pero sí conviene tener una lista:
- Certificado de últimas voluntades. Indica si la persona hizo testamento y ante qué notario. Se pide al Ministerio de Justicia a partir de los 15 días hábiles desde el fallecimiento.
- Certificado de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento. También en el Ministerio de Justicia, y sirve para saber si había seguros de vida.
- Bancos. Hay que comunicar el fallecimiento para que bloqueen las cuentas y empezar el trámite de la herencia.
- Seguridad Social. Si la persona cobraba una pensión, hay que comunicar la defunción. El cónyuge o pareja de hecho puede tener derecho a una pensión de viudedad.
- Suministros y contratos. Luz, agua, teléfono, alquileres y suscripciones, para darlos de baja o cambiar el titular.
La herencia y el impuesto de sucesiones tienen sus propios plazos y conviene consultarlos con un notario o un gestor. En Cataluña el impuesto se gestiona a través de la Agència Tributària de Catalunya.
Pedir ayuda no es un fracaso
Mucha gente intenta cargar con todo sola. No hace falta. Repartir tareas entre hermanos, primos o amigos hace que el proceso sea mucho más llevadero: una persona puede hablar con la funeraria, otra avisar a familiares y conocidos, y otra encargarse de los papeles más adelante.
Si en algún momento te sientes desbordado, habla con tu médico de cabecera. Muchos ayuntamientos y asociaciones tienen grupos de apoyo al duelo, y pedir orientación también forma parte de despedirse bien.
Si estás buscando ahora mismo dónde hacer la vela, puedes empezar por los tanatorios de Barcelona, L’Hospitalet o Badalona, o buscar tu ciudad en el listado de la provincia.
